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Las llamas de Machu Picchu: motor y fuerza del imperio inca

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Estas silenciosas e increíbles criaturas llegaron a América del Sur antes que el hombre e hicieron de las regiones montañosas andinas su lugar en el mundo. Un día como hoy, hace unos 10.000 años, el hombre, flamante habitante de estas tierras zigzagueantes y empinadas, comenzaba a domesticar a este dócil e increíble animal que todavía continúa siendo una pieza clave de la economía regional. Monumentos arqueológicos hallados en tierras peruanas dan crédito de este proceso que tiene varias aristas. Seguramente, la gran concentración de hemoglobina en la sangre de este noble mamífero, motivo por el cual el escaso oxígeno de la alturas no hace mella en su productividad, sea una de las grandes razones. Tal vez su perenne mansitud y cercanía al hombre también hayan servido de gran ayuda. El rigor científico indica que sus tres estómagos y su flora ruminal maximiza la utilización de fibra y proteína, por lo que la crudeza del terreno andino le viene bien.

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