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El “descubrimiento” de Machu Picchu y el duelo de relatos

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La historiografía norteamericana sostiene que Machu Picchu fue “descubierto” el 24 de julio de 1911 por el profesor y explorador estadounidense Hiram Bingham (1875-1956) en un viaje de exploración acompañado por algunos colegas de la Universidad de Yale. Por recomendación del profesor Albert Giesecke (1883-1968), rector de la Universidad Nacional de San Antonio Abad en Cusco, Hiram Bingham fue presentado a Melchor Arteaga, un campesino peruano encargado de guiar a Hiram Bingham a Machu Picchu, que ya era conocido por un número desconocido de campesinos locales. Bingham no fue el primero en visitar las ruinas. El campesino peruano Agustín Lizárraga, en busca de tierras para la agricultura, habría desbrozado Machu Picchu y registrado su propio nombre en una piedra del Templo de las Tres Ventanas, el 14 de julio de 1902, aproximadamente diez años antes de que los exploradores de Yale llegaran al sitio. Cuando Bingham llegó a Machu Picchu en 1911, encontró la piedra en la que estaba escrito, en carbón, “A, Lizárraga 1902”, que anotó en su diario. Sin embargo, Bingham omitió esta información en los relatos oficiales de la expedición que se publicarían. Armado con una cámara Kodak, Bingham tomó cientos de fotografías en su primera visita a las ruinas, el 24 de julio de 1911. Tras regresar a Estados Unidos, consiguió el patrocinio para otra expedición en 1912, acompañado de un grupo más estructurado de geólogos, arqueólogos, ingenieros y topógrafos. Con la difusión de sus investigaciones y sus informes, Bingham pasó a ser conocido como el “descubridor” de Machu Picchu, fama que sigue viva, incluso en Perú, donde la historia suele divulgarse a los turistas interesados.

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