Refugios ubicados en plena ceja de selva con su propio paraíso privado en el que el jardín, la terraza techada, la ducha exterior y la poza de agua caliente redondean una experiencia que cuida la privacidad de sus huéspedes hasta el extremo. Un espacio privilegiado en el que disfrutar del canto de los pájaros al amanecer, de las tormentas tropicales y del misticismo que se respira a los pies de Machu Picchu.
