Lo que antiguamente era un espacio dedicado a labores agrícolas enfocadas al té y al café, dos actividades que hicieron que se perdiera el bosque nuboso natural, además de gran parte de sus especies de plantas y aves originarias de la zona, a día de hoy Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel ha logrado recuperarlo por encima de lo esperado. Con una filosofía centrada en la recuperación de la naturaleza y el mantenimiento de un espacio vivo que preserva y conserva lo autóctono, además de una fuerte apuesta por la sostenibilidad, el hotel ha logrado reforestar cada uno de los rincones del espacio que lo compone.
