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Un centro de investigación agrícola

Chinchero es también el punto de acceso a uno de los rincones más peculiares del viaje: las terrazas de cultivo de Moray. A primera vista parece un anfiteatro gigante en el que los incas tallaron círculos concéntricos hasta formar bancales hundidos en la tierra. Las diferencias de humedad y temperatura entre los bancales superiores e inferiores y su grado de exposición al sol crean una veintena de microclimas. Los incas utilizaban Moray como centro de investigación agrícola y para calcular el volumen de la cosecha en las distintas zonas del imperio. Las vecinas salineras de Maras producen otro impacto visual, con su aspecto de cajones abiertos en la ladera de la montaña. Son más de 3.000 estanques de 5 metros cuadrados y poca profundidad que se usan desde tiempos preincaicos para obtener sal por evaporación del agua.